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La agricultura de conservación agrega agua al suelo en Nicaragua

2017-12-11 Sin comentarios
Fig. 1: Humedad gravimétrica (%) del suelo en 24 parcelas ASA, después de dos años de intervención con agricultura de conservación (cero labranza, cobertura permanente y abonos verdes) en comparación con la práctica convencional (labranza y remoción de residuos). Yalagüina, Madriz, Nicaragua durante la temporada seca, marzo 2017.

Fig. 1: Humedad gravimétrica (%) del suelo en 24 parcelas ASA, después de dos años de intervención con agricultura de conservación (cero labranza, cobertura permanente y abonos verdes) en comparación con la práctica convencional (labranza y remoción de residuos). Yalagüina, Madriz, Nicaragua durante la temporada seca, marzo 2017.

-Escrito por Mar Martín- Hace días Jorge Martínez, del equipo ASA en Nicaragua, publicaba un post sobre los resultados positivos de las prácticas de restauración de suelo y agua en el Corredor Seco de Nicaragua. En aquella ocasión prometíamos ofrecer los datos concretos que avalen esta percepción de los productores y productoras que trabajan con ASA. Hoy nos proponemos cumplir con nuestra promesa.

La disponibilidad de agua en el suelo es uno de los factores de producción más importantes para la pequeña agricultura en el duro Corredor Seco de Centroamérica (áreas como Yalagüina, Madriz, en el norte de Nicaragua). Los principios de la agricultura de conservación fueron introducidos en los sistemas de maíz-frijol en Yalagüina en 2015, por CRS. Se incluyeron especies nativas de abono verde / cultivos de cobertura, que fueron sembradas al final de la estación lluviosa y abonadas al final de la estación seca, dejando una densa cubierta de biomasa para el siguiente cultivo de maíz. Las medidas de la humedad gravimétrica del suelo (% agua por peso de suelo) en 24 fincas de Yalagüina revelaron mejoras significativas en el contenido de humedad del suelo durante la estación seca, como resultado de la implementación de prácticas de agricultura de conservación. Como se muestra en la Fig. 1, el contenido de humedad del suelo aumentó en promedio un 2,42% entre la intervención de ASA y los sistemas convencionales de manejo de los agricultores/as. Tan solo dos años después de comenzar a implementar estas prácticas, los resultados indican una mejor capacidad de retención de agua en las parcelas, incluso en las condiciones de la estación seca.

Un aumento del 2% en el contenido de humedad del suelo equivale a más de 90.000 litros de agua adicional por hectárea de terreno. Este aumento de la capacidad de retención de agua, después de un corto período de tiempo, demuestra el enorme potencial de las prácticas de agricultura de conservación para aumentar la resiliencia a la escasez de agua en el Corredor Seco y otras áreas que enfrentan una mayor variabilidad climática.

 

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