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El aprendizaje como clave del proceso de adopción en Lempira Sur

2017-08-13 Sin comentarios
María Rosa Chicas Alvarenga y Alfredo Monje Bonilla son visitados por Francisco Alvarenga, técnico de extensión del Instituto Técnico Comunitario, que promueve técnicas de Conservación de Suelos con el apoyo del Programa “Agua y Suelo para la Agricultura” de CRS en sus parcelas ubicadas en el caserío Cerro Grande, municipalidad de La Virtud, Lempira, Honduras. Foto CRS, Oscar Leiva.

María Rosa Chicas Alvarenga y Alfredo Monje Bonilla son visitados por Francisco Alvarenga, técnico de extensión del Instituto Técnico Comunitario, que promueve técnicas de Conservación de Suelos con el apoyo del Programa “Agua y Suelo para la Agricultura” de CRS en sus parcelas ubicadas en el caserío Cerro Grande, municipalidad de La Virtud, Lempira, Honduras. Foto CRS, Oscar Leiva.

-Mar Martín entrevista en Lempira Sur a Joel E. Alemán, técnico de COCEPRADIL y a Francisco Enríquez un productor-

Como confiesa Luis Álvarez Welchez, coordinador técnico de ASA en Honduras: “A mí no me impresiona cuando un técnico me lo explica todo bien, me impresiona cuando un agricultor que no sabe leer ni escribir me lo explica”. En efecto, cuando uno llega a Lempira Sur con nuestros compañeros de CRS, lo primero que sorprende es la manera en que los técnicos se relacionan con los productores y productoras. Sorprende escuchar en boca de los productores algunos conceptos, que ellos pueden explicar de forma muy clara. Incluso los alcaldes y líderes locales se expresan con elocuencia. Sorprende, sobre todo, el respeto mutuo entre técnicos y agricultores.

Para quienes desconocen esta experiencia de Lempira, recordaremos que hace 20 años esta zona, devastada por la degradación a causa de prácticas como la tala y la quema, sufría una importante inseguridad alimentaria. El trabajo de la FAO y otros organismos e instituciones, junto al compromiso local, han logrado en gran medida la regeneración del paisaje. Hoy en día, CRS continúa trabajando en la zona para difundir la agricultura de conservación.

En este post no me propongo analizar el proceso de Lempira Sur, pero quisiera ofrecer el micrófono a sus protagonistas para que nos comenten algunas posibles claves de este proceso de adopción desarrollado a lo largo de más de 20 años.

Francisco Enríquez es uno de los agricultores que participó en el proceso desde el inicio, para él la clave es el aprendizaje: “Al principio, a nosotros, muchos nos criticaban de que no teníamos nada que hacer, que a todas las instituciones las atendíamos, que estábamos de reuniones todo el día. Pero hoy ya han visto los resultados que tenemos en la finca. Porque nosotros hemos estado trabajando todo este tiempo y aprendiendo”.

Joel Edgardo Alemán, uno de los extensionistas que fue capacitado por ASA, pone de relieve la importancia de aprender en la práctica: “Lo bonito es que al ingeniero Welchez le gusta el tema de procesos. Porque hay casos donde te dan una capacitación y ya. Mientras el ingeniero hablaba de armonizar conceptos y procesos. Iniciamos con la parte de explicar el sistema de extensión con la investigación: cómo ir complementando la investigación y la extensión a la vez, cómo funciona, cómo podemos a nivel de campo ir comparando con el productor las prácticas que se realizan. El extensionista tiene que ir a campo y ponerle el ejemplo. Y lo trabajamos fuerte y tenemos que compararle en el campo para que vea que los cultivos pueden tolerar más días de sequía. Y así uno puede decirlo con mucha autoridad, que es la parte de tener criterio técnico.” Como señala Joel, el aprendizaje con técnicos y productores es un proceso dinámico y se produce de forma recíproca porque se trata de un enfoque participativo del aprendizaje. Necesitamos aprender en la práctica y para ello la experimentación es una herramienta fundamental, puesto que la experimentación permite que todas las condiciones (agronómicas y socioeconómicas) interactúen.

Joel reconoce también la necesidad de adquirir conocimientos teóricos armonizando conceptos: “Luego desarrollamos los módulos para conocer el suelo y la química del suelo: todo lo teórico. El ingeniero habla de armonizar conceptos, porque uno lo llama de una forma y otro de otra forma: para que todos estemos dentro de la misma línea y conociendo las propiedades físicas, la biología del suelo y la agricultura conservacionista, para que podamos ir originando un impacto.”

Sin embargo, Joel insiste en la importancia de que los conocimientos teóricos estén aterrizados en la práctica: “Ahora bien, muchas veces recibimos la teoría, pero cómo hacemos la práctica. Entonces él nos enseñaba la parte práctica. Vamos a recibir este día teoría en el aula y luego vamos a campo a ver cómo se pone en práctica”.

Como comprobamos en su testimonio, todos los actores son conscientes de estar inmersos en un proceso de aprendizaje. Todos afirman que es importante aprender en la práctica (“aprender haciendo”). La experimentación también parece imprescindible. Quizá esa forma de enseñanza /aprendizaje es la que  genera la confianza y el respeto mutuo que nos sorprende al llegar. Para Francisco está claro que él necesita experimentar por sí mismo, cuando nos explica cómo llegó a la convicción de utilizar el rastrojo como cobertura: “Mire, yo hice como un tipo de escuela aquí. Y ya saqué mi conclusión”.

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