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¿Es el cacao una atracción para personas emprendedoras?

2017-05-11 Sin comentarios
Foto de Lorenzo Mejía para CRS

Foto de Lorenzo Mejía para CRS

-Escrito por Alexandra  Sandoval, CRS y Lorenzo Mejía, Caritas-

Hoy doña Virginia afirma que piensa en la restauración del paisaje cuando nuestros técnicos le hablan de la conservación del suelo y el agua. Para ella, la restauración del paisaje se ha convertido en un importante incentivo porque, después de 35 años en Estados Unidos, ha podido ser consciente de la degradación del paisaje que dejó al marcharse.

Hace 10 años, Virginia Hernández Peña invirtió sus ahorros en una finca en el departamento de Usulután, San Francisco Javier, El Zapotal:

en realidad yo compré esta finca por ayudar a una amiga que se encontraba en apuros económicos -nos confiesa Virginia-. Un día nos enteremos de que este proyecto de Alianza Cacao estaba ofreciendo asistencia técnica para el cultivo de cacao”. Y entonces se decidió a intentarlo. El proyecto le ofreció asistencia técnica, capacitaciones, un sistema de riego con reservorio para una manzana, plantas de cacao, musáceas, frutales y forestales. “Mi intención es generar empleo en mi comunidad. Yo en Estados Unidos he logrado hacer algún dinero y ahora quiero ayudar a mi comunidad sin que eso suponga un costo para mí, de una manera sostenible”.

Así es como esta mujer se ha lanzado a cultivar cacao. Ha establecido dos manzanas (1.4 has) de cacao y cuenta con cuatro personas asalariadas permanentemente, que le ayudan a manejar su finca cuando ella tiene que retornar a EEUU.  En el primer año (2015) se estableció el cacao con siembra de musáceas para tener un ingreso de banano mientras que su cacao fuera llegando a producir (ya que tarda en producir aproximadamente cuatro años). Sembró 1300 cepas de plátano, con el que obtuvo un rendimiento de 600 racimos, a un costo promedio de $2.00 por racimo. El equipo técnico trabaja con ellos tecnologías para lograr la conservación de suelo y agua orientada a favorecer la captación de agua y evitar la erosión del suelo. En el corto plazo quiere aplicar la perforación de un pozo (artesanal) de 40 mts de profundidad de acuerdo a un estudio que realizó Sebastián Cerillo de Lutheran World Relief. Su idea es exportar el cacao procesado a Estados Unidos y Europa. Ella explicó, “trabajando con los grupos de productoras y productores he conocido otros agricultores de la zona. En una reunión, una productora me prometió que me  iba a enseñar la receta de cacao y ahora quiero aprender”. Tiene la visión de involucrar mujeres y madres solteras, para el procesamiento del cacao y así venderlo como producto procesado. Muchos organismos de cooperación internacional, como la FAO, llevan años proponiendo fórmulas para que las remesas se conviertan en una inversión que potencie el desarrollo económico de las comunidades de origen. Doña Virginia nos brinda un ejemplo de cómo una mujer emprendedora puede lograrlo, mostrando, además, una importante capacidad innovadora. Sabemos que el cultivo del cacao proviene de una cultura ancestral; sin embargo, últimamente las circunstancias agronómicas y de mercado nos han traído nuevas expectativas con respecto a este cultivo. Nuevas expectativas que pueden atraer la atención de productores y productoras especialmente emprendedores. La experiencia de Violencia nos recuerda que no debemos obviar el valor de las mujeres para el futuro de la agricultura en Centroamérica.

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