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2017-05-03 Sin comentarios
Un suelo saludable con alto contenido en MOS. Foto para CRS / Paul Hicks

Un suelo saludable con alto contenido en MOS. Foto para CRS / Paul Hicks

-Escrito por Paul Hicks originalmente en el blog de Coffeelands-

Mucho hemos escrito sobre el rol crítico del suelo en términos de la producción sostenible del café y el manejo de recursos hídricos.

Con todo lo escrito, si tuviera que seleccionar una recomendación para mejorar la gestión de una finca cafetalera sería la siguiente: “Incremente la materia orgánica del suelo”. La materia orgánica del suelo se enuncia abreviadamente como MOS. Usted quiere MOS. Todos la quereMOS.

En el universo de las ciencias del agua y la agricultura, no es nada controvertido el papel crítico de la MOS para tener fincas resilientes y saludables. Si no está familiarizado con MOS, Wikipedia es un reconocido punto de partida. Para los que buscan entender con más profundidad, a continuación, ofrecemos dos referencias científicas relevantes. Y para aquellos que buscan fuentes más primarias, también he incluido una cita fascinante de Platón sobre la degradación del suelo.

(1)     Ya cité  en este blog a Jennie Barron, brillante científica de agua y suelo, que publicó y presentó un trabajo inteligente llamado  El Suelo como Recurso hídrico que ha llegado a ser la piedra angular de nuestra programación de agricultura y agua en Latinoamérica.

(2)    La revista Sustainability publicó una edición especial llamada “Potenciar la Salud del Suelo para Mitigar la Degradación del Suelo” (en inglés),  que proporciona muchos argumentos y referencias de estudios actuales sobre la degradación del suelo, la importancia de restaurar y proteger los suelos y el papel que tiene la MOS.

(3)     Daniel Hillel, galardonado con el Premio Mundial de Alimentación, en su brillante libro llamado “Out of the Earth”, cita uno de los diálogos de Platón (p. 105):

“… Lo que hoy queda de la tierra que antes era fértil parece el esqueleto de un enfermo, donde todo el suelo rico y blando se ha degradado y sólo queda el armazón. Antes, se podían arar muchas de las montañas. Las llanuras que estaban repletas de suelo fértil ahora son ciénagas. Las colinas, entonces revestidas de abundantes bosques y pastos, ahora producen sólo el alimento de las abejas. Antaño, la tierra se nutría con las lluvias anuales, que no se perdían como ahora mientras recorren la tierra estéril para llegar al mar. El suelo era profundo. El agua se absorbía y guardaba en el suelo margoso, y el agua que remojaba las colinas alimentaba los manantiales.  Ahora, los santuarios abandonados en lugares donde anteriormente había manantiales atestiguan que nuestra descripción de la tierra es cierta”.

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