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Héroes Encubiertos en la Cadena de suministro del Café

2017-04-20 Sin comentarios
Dunia Martínez, derecha, Alcaldesa de Opatoro. Foto de Hugh Aprile.

Dunia Martínez, derecha, Alcaldesa de Opatoro. Foto de Hugh Aprile.

-Escrito por Hugh Aprile originalmente para el blog de  Coffeelands-

Hollywood ama las buenas historias de rescate. Así que, cuando pienso en la lucha de la comunidad cafetalera de Honduras llamada Opatoro, sólo puedo pensar en un guion de una película de Hollywood. El guión podría ser algo así:

En 2012, Dunia Martínez, recién electa alcaldesa del pueblo de Opatoro en Honduras, recibía visitas a diario de caficultores que buscaban ayuda. Una enfermedad llamada roya arrasaba los cultivos. Legiones de jóvenes partían buscando oportunidades en las grandes ciudades de San Pedro Sula y Tegucigalpa. “No se vayan -les demandaba- es peligroso, hay maras”. Ellos sabían que tenía razón: “Lo sabemos, pero necesitamos empleo, necesitamos dinero”.

La propia Dunia, que también era caficultora, consideraba la posibilidad de abandonar el café y aconsejar lo mismo a sus conciudadanos. “El café nos ha defraudado -asumía-“. Sin embargo una mañana, mientras caminaba por su finca y examinaba las hojas de los cafetos, recordó a sus padres y a sus abuelos. Ellos también habían sido caficultores como ella; lo que su familia había conocido era el café; el café es lo que conocía su comunidad. Realmente el café podría pensarse que el café había sido algo más que un cultivo, había representado una forma de vida para todos. Dunia decidió luchar. Su comunidad volvería a levantarse.

Durante los dos años siguientes, Dunia encabezó la lucha por volver a levantar a Opatoro. No tenía suficiente dinero en su escaso presupuesto municipal para un programa de rescate, pero sabía que tenía que encontrar dinero en algún lugar. Se reunió con funcionarios de la capital. Tocó las puertas de las agencias de cooperación y de las ONG. Negoció con banqueros reticentes y buscó inversionistas, incluso con las empresas cafetaleras que compraban en su comunidad. Dos años después de que la roya golpeara su comunidad, comenzó a sentir que cambiaba la marea. Los agricultores recibían préstamos con intereses bajos para renovar sus fincas con plantas nuevas, más resistentes a las enfermedades. Un nuevo programa de capacitación, financiado conjuntamente por el gobierno y las empresas cafetaleras, difundía la última y mejor tecnología para optimizar la producción y la calidad. Los compradores de café comenzaron a frecuentar la comunidad, buscando la calidad del café que se estaba produciendo. Había demanda para el café de Opatoro.

Uno de esos días, tocó a la puerta de su oficina un joven. Ella lo había conocido unos años atrás, cuando el joven pensaba trasladarse a la capital para trabajar en la construcción. “Regresé. Vengo a retomar la finca de mi familia”. Dunia sonrió. La lucha no había terminado, pero por primera vez en años sintió esperanza en el futuro de Opatoro.

Esa es la versión de Hollywood, o al menos mi versión Hollywoodense. Ahora, separemos la realidad de la ficción.

Dunia Martínez es la actual alcaldesa de la municipalidad de Opatoro, localidad del departamento de La Paz, Honduras. Tuve el privilegio de encontrármela en varias ocasiones durante los últimos meses; y puedo decir que Dunia está tan comprometida con salvar a su comunidad como el personaje ficticio que describimos antes. Dunia calcula que entre 2012 y 2014, la mitad de los 14,000 residentes de Opatoro huyeron a las ciudades más grandes de Honduras como resultado de la crisis de la roya, que diezmó la mayoría de las fincas de la comunidad. El éxodo masivo de los caficultores, y la reducción en la productividad de las fincas restantes, resultó en un agudo declive económico.

Opatoro depende casi completamente de la producción de café como motor de su economía (más del 80 % de la economía de Opatoro se deriva de la producción cafetalera y actividades vinculadas). Al disminuir los ingresos generados por las actividades del café, decrecieron los ingresos fiscales para la municipalidad, dificultando el desafío de Dunia para gestionar un programa de rescate en Opatoro.

Ahora bien, lo que por el momento es más ficción que realidad es la historia del renacer de Opatoro desde las cenizas de la crisis de la roya del café. Dunia me explicó que asigna unos 500,000 Lempiras (aproximadamente $24,000) del limitado presupuesto municipal para apoyar a unos 2,000 productores de café que quedan en su municipalidad. La mayor parte se destina a establecer viveros de plantas de café manejados por la comunidad: “No supone ni de cerca el dinero que necesitan los agricultores, pero es lo que tenemos”.

Como respuesta a esta situación, Dunia, de hecho, ha tocado a las puertas del gobierno central, de las ONG, de instituciones bancarias y microfinancieras, cualquiera que se interese en su causa. Las aspiraciones de Dunia para los agricultores de Opatoro contemplan:

  1. Servicios de extensión de calidad para todo agricultor que produzca café en Opatoro con la intención de mejorar prácticas agrícolas con la buena gestión de suelo, que lleva a un mayor rendimiento y calidad, a la vez que protege el medioambiente;
  2. Acceso a préstamos para todo pequeño agricultor de Opatoro y garantizar que los agricultores puedan renovar sus fincas con el mejor material genético disponible (tanto en términos de calidad como de rendimiento);
  3. Pago de servicios ambientales que brindan los caficultores a las comunidades aguas-abajo, especialmente por la protección al crítico recurso hídrico. Podría provenir de comunidades vecinas o de compradores de café dispuestos a reconocer, financieramente, que el café que compran es de alta calidad y bueno para el medioambiente.

En los cafetales centroamericanos, los alcaldes como Dunia frecuentemente son la vanguardia en la batalla por salvar el café y a sus comunidades. El liderazgo de Dunia me resulta esperanzador para el futuro de Opatoro como comunidad cafetalera en crecimiento. Por supuesto, a Opatoro le beneficia tener las condiciones agroclimáticas apropiadas para café de calidad. Ninguna de las fincas de la municipalidad está a menos de 1,000 metros de altura, y Opatoro es uno de los 19 municipios de la cordillera Montecillos, bajo la primera denominación de origen protegida de Honduras, “Café de Marcala”.

En otros artículos seguiremos explorando la manera en que diferentes actores del sector del café puedan apoyar los liderazgos locales como Dunia Martínez, para garantizar que las comunidades caficultoras tengan la oportunidad del éxito de cara a las dificultades.

A Hollywood le encanta una historia de rescate victorioso. De igual manera, la historia de Opatoro podría llegar a ser una de las historias que le encante a la industria cafetera.

 

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