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Cacao como alternativa para las fincas cafetaleras

2017-02-22 Sin comentarios
Cacaocultor Rubén Darío, Jinotega, Nicaragua. Foto cortesía Ingemann Fine Cocoa

Cacaocultor Rubén Darío, Jinotega, Nicaragua. Foto cortesía Ingemann Fine Cocoa

-Escrito por Hugh Aprile originalmente en el blog de Coffeelands-

En el blog de Coffeelands hemos descrito la importancia de diversificar las pequeñas explotaciones agrícolas cafetaleras para protegerse de la caída de precios del café, la baja productividad del café debido a enfermedades (como la roya del café) u otros factores. La diversificación con otros cultivos como maní, plátano o fruta  también ayuda a garantizar que el agricultor pueda generar ingresos múltiples durante el año, no sólo en la época de cosecha del café.

Lo que se ha observado con más frecuencia en las plantaciones de café por debajo de los 1,000 metros, en Centroamérica y en otras regiones cafetaleras, es el surgimiento del cacao como complemento, y a veces reemplazo, de los sistemas de cafetales. En particular, en las zonas más golpeadas por la roya; donde los agricultores tienen que decidir si vale la pena volver a hacer una fuerte inversión a largo plazo en café.

Me senté de nuevo con Lars Saquero Møller, Gerente General de Ingemann Fine Cocoa, basado en Nicaragua, para hablar de este fenómeno. Lars está en condiciones para hablar del tema, ya que su empresa trabaja arduamente para hacer de Nicaragua una de las productoras líderes de cacao fino aromático en la región. Cuando conocí a Lars en 2010, su empresa se dedicaba a la compra y exportación de miel orgánica de Nicaragua (actividad que mantiene). En esa época, él trabajaba con los caficultores para que produjeran miel, de manera que diversificaran sus ingresos y mejoraran la producción de café con la polinización por abejas en la finca. Ahora Lars también es un defensor de que el cacao representa una solución viable y atractiva para los caficultores de bajío que están bajo la amenaza del cambio climático.

A continuación, mi conversación con Lars.

HA: ¿Cómo empezó a trabajar con cacao en Nicaragua?

LM: No comenzamos produciendo cacao, ¡empezamos como apicultores! Establecimos la empresa en Nicaragua, en 2007, con ayuda del gobierno de Dinamarca bajo el Programa B2B de DANIDA, y desde entonces se han ampliado constantemente nuestras operaciones. En 2012, adquirimos la empresa Xoco, también establecida en 2007; pero que trabajaba en cacao con un modelo realmente innovador. Actualmente damos acceso al mercado estable a 1,200 agricultores, y se nos considera el ancla firme de Nicaragua en el sector de la miel de abeja. En cacao, estamos empujando duro para posicionar a Nicaragua en el mapa internacional del cacao, y hasta el momento ha sido buena la aceptación ¡Aunque es más lenta de lo que quisiéramos!

Trabajar en Nicaragua no siempre resulta fácil, ya que sigue siendo uno de los países más pobres de la región. Pero el país es rico en términos de su gente y su naturaleza y, como empresarios, tenemos firme convicción en el futuro del país.

HA: Cuéntenos sobre su modelo de negocio y cómo trabaja con pequeños agricultores

LM: Nuestro modelo es inclusivo y el objetivo es poder ofrecerle todo al productor (menos el financiamiento, aunque algunos de los árboles se han vendido con financiamiento interno de la empresa).

En miel de abeja, vendemos equipo y colmenas. Podemos capacitar a las personas en nuestra Academia de Apicultura, aprobada por el gobierno, y les brindamos a los productores acceso al mercado a través de nuestros 13 centros de abastecimiento en diferentes partes del país.

En cacao, tenemos un amplio programa de selección y producción de material genético. Podemos proveer plantas injertadas y vástagos y ofrecemos asesoría técnica, con comprobados protocolos y prácticas agrícolas, así como capacitación para micro-agro-empresas en nuestra Academia de Cacao aprobada por el gobierno. Capacitamos a los agricultores en el uso de insumos específicos para cacao, y capacitamos con prácticas para  la poscosecha. Si los  agricultores firman un contrato de largo plazo con nosotros (10 a 20 años), también les proporcionamos un mercado garantizado durante ese periodo, junto con la asesoría técnica mencionada. La idea es un concepto de “ventanilla única”.

Somos empresa y la prioridad para nosotros siempre es la rentabilidad; pero también creemos que es bueno para el negocio crear relaciones de ganar-ganar con los agricultores y otros actores. A través de ese proceso, le podemos hacer mucho bien a mucha gente.

HA: Entiendo que Ingermann ha comenzado a trabajar con caficultores y les están ayudando con la transición al cacao, especialmente a los agricultores en una altitud relativamente baja (por debajo de los 1,000 metros). ¿Nos puede decir por qué considera que es importante que estos agricultores se diversifiquen con el cacao?

LM: Considero que no cabe duda de que estamos viendo nuevas tendencias en el clima. Para los productores que trabajan en bajas altitudes, esto es crítico ya que sus costos están en alza, sus rendimientos disminuyen y se vuelven más y más vulnerables a las enfermedades de las plantas, como la roya. Es crítico, ya que la situación del clima probablemente empeore con el tiempo. Vemos que el cacao es el sustituto óptimo para estos productores ya que permite que sigan trabajando el mismo suelo y usando las mismas instalaciones que ya tienen para el café. Y si hacen una transición gradual hacia el cacao intercalando con el café, entonces el cambio de un cultivo al otro será rentable.

Sin embargo, no sólo deben preocuparse los caficultores de bajío. Considere lo siguiente: digamos que la altura actual del café de calidad es de 900 metros, y sabemos que 100 metros de altura hace una diferencia de aproximadamente 0.5 grados centígrados y que la temperatura va a aumentar en 2 grados para algunas zonas. Esto significa que la producción de café de alta calidad tendría que subir unos 400 más, hasta los 1,300 metros. ¿Qué harán los productores con esos terrenos que ya no son aptos para cultivar café de calidad?

El reto del cacao es que toma 4 a 5 años de inversión para empezar a ofrecer retorno. Aclarando el punto, ya establecidos, los árboles de cacao producen durante 30 a 50 años. Esto quiere decir que, probablemente, lo mejor sea que los productores empiecen la transición para salir del café ahora que todavía reciben ingresos de su cultivo actual. Si comienzan la transición después de que el café ya no ofrezca rentabilidad, entonces se enfrentarán a años muy duros, hasta que el cacao madure y sea rentable.

Desafortunadamente, percibo que muchos productores de café no han aceptado que existe esta amenaza a su forma de vida, y son muy pocos los que tienen la percepción de urgencia. Más productores deberían tomar este reto seriamente.

Nosotros trataremos de ser un actor proactivo en esta problemática. Por ejemplo, acabamos de firmar un proyecto de investigación y desarrollo, co-financiado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se centra en fortalecer el conocimiento necesario para implementar prácticas agrícolas mejoradas para la adaptación y mitigación al cambio climático en los productores de miel y cacao de Nicaragua. Algo hay que hacer, y cuánto antes, porque esta variabilidad del clima que estamos experimentando podría resultar ser la nueva norma.

HA: ¿Cómo ves los mayores retos de los pequeños agricultores que quieren hacer la transición al cacao y qué está haciendo tu empresa para apoyarlos? 

LM: Veo dos desafíos principales:

Uno es el tradicionalismo. Muchos de los productores tienen el café en su ADN, es lo que han hecho con sus familias por generaciones. Les cuesta imaginarse enfocados en un cultivo nuevo que no conocen y esto limita su capacidad de cambiar y adaptarse.

El segundo desafío es el financiamiento, que es un problema recurrente. Muchos pequeños productores no son sujeto de crédito según el sistema de crédito: lo cual hace que sea mucho más difícil que los agricultores consideren hacer la transición hacia otro cultivo, ya que requiere una inversión y no tienen el dinero para hacerlo.

Tratamos de promover el establecimiento de un fondo de transición (café a cacao) específicamente para estos agricultores. Habría riesgo para el financiador, pero se pueden mitigar algunos de estos riesgos con capacitación y promoción de genética de calidad ¡Y no hay que dejar fuera los contratos de venta a largo plazo! Si esperamos a que inviertan en estos agricultores los mecanismos financieros más tradicionales (que requieren, por ejemplo, garantías como títulos de propiedad); entonces no creo que haya tanto progreso en la transición del café de bajío al cacao como debiera, en nuestra opinión. Me encantaría ver proyectos piloto de financiamiento para probar esta idea, para motivar a otros a que inviertan en esta área.

HA: Algunos actores de la industria del café ven la diversificación de fincas cafetaleras o la transición completa hacia el cacao como una amenaza para su cadena de suministro. ¿Cómo puede responder a esta preocupación? 

LM: Entiendo la preocupación; pero, para los productores, no veo otra forma más que hacer esta transición, por los cambios generales que se ven en el clima. Me imagino que algunos de los desafíos se podrán afrontar con inversiones en investigación y desarrollo del café; así como programas para implementar estas nuevas tecnologías en las fincas. Sin embargo, esto requiere una gran inversión de parte del sector del café para que suceda, y ¿cuánto tiempo puede tomar? ¿Será que pueden esperar tanto los caficultores?

HA: Ahora que tiene experiencia trabajando con el sector de cacao fino aromático, ¿hacia dónde ve que va esta porción del sector de cacao a futuro? ¿Qué podrían aprender los actores de la cadena de suministro del cacao de la industria del café de especialidad, por ejemplo?

LM: Considero que el chocolate se mueve en la misma dirección que el vino, la cerveza y el café en los últimos 10-20 años: de un producto genérico ha pasado a segmentos que responden a las demandas de consumidores más y más exigentes, que entienden y les importan las características particulares del producto. La cerveza solía proceder de fábricas grandes; ahora se trata de cervecerías artesanales locales y sus circunstancias. Los clientes hoy día pagan premium por café de calidad; basándose, no sólo en el sabor, sino también en la manera en la que se produce, dónde y quién.

El chocolate va por el mismo camino, aunque como sector sólo estamos en las primeras etapas del proceso. El chocolate no se debe percibir como dulce; sino como una experiencia compleja que se vende a mayor precio. Siempre habrá cabida y demanda para dulces de chocolate de baja cantidad; pero el chocolate puede ser muchísimo más y los consumidores se están volviendo más perspicaces.

HA: Gracias Lars.

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