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Suelo cafetalero: la importancia de la salud del suelo

2017-01-26 Sin comentarios

 

-Escrito por Hugh Aprile originalmente en el blog de Coffeelands-

En el año 2015, como parte de nuestro tributo al Año Internacional del Suelo, me propuse buscar expertos en el área de gestión de suelos y producción cafetalera para compartir sus reflexiones invaluables. Por suerte, no tuve que ir muy lejos. Mi colega, Luis Álvarez Welchez sabe de suelos y café. Luis ha dedicado décadas de su carrera -con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y más recientemente con Catholic Relief Services (CRS)- a mejorar los medios de vida entre los pequeños agricultores de su país natal, Honduras, y toda Centroamérica. Pese a que vive y trabaja en una época marcada por un creciente énfasis en el uso de fertilizante sintético y respuestas genéticas a los problemas de la productividad agrícola; Luis nunca ha vacilado en su convicción de que un enfoque más global en el abordaje de estas problemáticas traería soluciones de largo plazo. Luis opina que debemos respetar y proteger los delicados sistemas del suelo que nutren las plantas.

Debo agregar que Luis también es un pequeño caficultor. Luis sólo predica lo que él pone en práctica.

¿Qué importancia tiene manejar la salud del suelo para la producción de una planta de café?

Es sumamente importante, porque el suelo es el primer sistema en el que vive la planta, y de éste absorbe agua y nutrientes críticos como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, etc. Cuando se maneja apropiadamente el sistema del suelo también ayuda a mantener el nivel de humedad necesario para darle a la planta de café el agua que necesita. Esto es especialmente importante durante las canículas.

Si hay buen manejo del suelo, -es decir, si los agricultores se aseguran de que sus suelos reciban las cantidades necesarias de materia orgánica, humedad, luz solar, aireación, nutrientes, cubierta vegetativa, etc.- entonces el suelo de sus fincas alcanzará el equilibrio apropiado de propiedades físicas, químicas y biológicas que ayuda a garantizar la salud general de las plantas.

Hay que pensar en el suelo como un sistema equilibrado. Si se quita más de lo que se pone (concretamente, si no se reemplazan los nutrientes con fertilizante), entonces el sistema colapsa. Por eso es tan esencial la Gestión Integrada de la Fertilidad del Suelo para la salud de la planta. La fertilidad del suelo es la capacidad que tiene de proporcionar nutrientes a las plantas. Alta fertilidad se traduce en plantas de café saludables y rendimientos más altos, siempre que haya suficiente agua en el suelo.

Para que una planta de café produzca 100 libras de café verde (1 quintal) tiene que extraer del suelo aproximadamente 1.45 kg de nitrógeno, 0.28 kg de fósforo y 1.74 kg de potasio. ¡Y eso sólo es lo que necesita para producir los granos de café!

La planta necesita muchos más nutrientes del suelo para soportar el crecimiento y el mantenimiento general de la planta, y para ser más tolerante a las enfermedades, plagas y cambios moderados del clima. Una planta de café es como una persona, si se nutre apropiadamente prospera.

Según su experiencia, ¿cuál es el nivel de conocimiento del pequeño caficultor de Centroamérica en cuanto al manejo del suelo para el café?

 

Los agricultores de Centroamérica han aprendido a manejar algunos aspectos del manejo de suelo en semilleros y viveros, y en cierto grado saben preparar el suelo para la siembra. Después de ese momento, sin embargo, la mayoría de los agricultores no saben lo suficiente del manejo del suelo como para asegurar que las fincas sigan siendo productivas. Por ejemplo, no saben controlar la acidez del suelo y neutralizar el aluminio, que abunda en los suelos de los cafetales de esta región.

Al no recibir mucha o ninguna capacitación en el manejo adecuado del suelo, los caficultores tienden a aplicar fertilizantes de manera incorrecta: sin hacer análisis del suelo para determinar pH y contenido real de nutrientes, y sin evaluar las cantidades recomendadas y las combinaciones de fertilizantes para sus fincas.

Honduras ha progresado en el área del manejo de suelos de 1985 a 1995, pero entonces las inversiones en estudios y servicios de extensión se evaporaron en detrimento de los pequeños agricultores. En Honduras, y en el resto de Centroamérica, los estudios agrícolas, y la gestión de suelos en particular, ahora vuelven a aparecer como prioridad.

¿Nos podría compartir otras razones por las que existe una falta de conocimiento entre caficultores en cuanto al manejo apropiado del suelo?

El suelo ha sido el recurso natural olvidado en el corazón de la agricultura, especialmente entre los caficultores que nunca se han beneficiado realmente de un sistema efectivo de extensión y capacitación.

En nuestros países ha faltado en los últimos años un compromiso institucional, en cuanto a investigación de calidad del suelo y evaluación de tecnologías enfocadas en la nutrición de las plantas. En cambio, el ímpetu ha sido la genética y otras soluciones inspiradas por la revolución verde. No me malinterpreten, los avances en la genética vegetal han sido muy importantes; pero debemos dar igual peso de importancia a la nutrición de las plantas, la materia orgánica del suelo y la gestión de la acidez -siendo tan bajo el nivel de pH, que causa toxicidad por aluminio y deficiencias de nutrientes críticos para la producción del café, como fósforo, calcio y magnesio-.

Una de las principales víctimas de la falta de inversión en el manejo adecuado del suelo ha sido la producción del café orgánico, que en muchos casos ha fracasado debido a que los agricultores simplemente carecen de los conocimientos y las herramientas para garantizar que sus suelos nutran a sus plantas de café suficientemente.

Quisiera también decir que esta falta de conocimientos sobre la gestión del suelo no se limita a los agricultores. El personal técnico (como los extensionistas) también carece de suficiente comprensión en el manejo apropiado del suelo y, como resultado, no está en capacidad de transferir los conocimientos y las destrezas necesarias a los agricultores. Además el problema de que, para empezar: ¡hay muy pocos técnicos de café para atender la demanda de los caficultores!

Si tuviera que escoger una práctica mejorada relacionada con la gestión del suelo para compartirla con un pequeño caficultor, ¿cuál sería? y ¿por qué?

En los lugares donde se cultiva café con una acidez del suelo alta, la práctica que más recomiendo es controlar la acidez para controlar los niveles de aluminio soluble y para reducir las deficiencias de nutrientes relacionados, especialmente el fósforo. Los suelos centroamericanos con pH bajo (alta acidez) tienden a tener bajo contenido de fósforo, elemento crítico para el desarrollo radicular. Además, controlar la acidez del suelo promueve sistemas radiculares sanos, que a su vez soportan la producción de biomasa vegetal y finalmente la productividad del café.
Un alza en el pH para reducir su acidez también aumenta la absorción de otros nutrientes esenciales que nutren las plantas, ayudan a la productividad del café y mejoran la calidad del grano.

¿Será posible mejorar la calidad (perfil de sabor) del café con un buen manejo del suelo?

¡Por supuesto que sí! La calidad del café depende del equilibro correcto de nutrientes en el suelo, en combinación con la elevación de la planta. La salud de la planta, determinada por cuánta nutrición obtiene del suelo, tiene un efecto directo en el cuerpo, sabor y aroma del café. A mayor altura (y temperaturas más frescas) la fotosíntesis es más lenta, permitiendo que las plantas metabolicen los nutrientes de forma más gradual y por tanto produzcan granos más grandes y mejores.

¿Cuál es el papel del manejo del suelo en la lucha contra la roya del café y otras epidemias?

Existe una relación directa entre la acidez del suelo y la proliferación de hongos y de enfermedades como la roya del café, por tanto, para mí el manejo del pH del suelo es de particular importancia en la lucha contra enfermedades.

Los momentos también son críticos. Los agricultores suelen olvidar que deben garantizar que los cafetos se nutran con una gestión adecuada del suelo inmediatamente después de la cosecha. Particularmente importante es que las plantas reciban suficiente nitrógeno y potasio para garantizar que se reemplace la biomasa cosechada (tejido vegetal y hojas) durante la producción y cosecha.

Otros nutrientes del suelo como cobre, azufre y zinc también sirven como preventivo natural en enfermedades del café y reducen la vulnerabilidad ante plagas.

¿Hay algo más que le quisiera explicar o expresar a nuestros lectores?

Si, primero quisiera agregar que la sostenibilidad de la producción del café debe incluir un enfoque sistémico desde la producción hasta el mercado. Esto significa que no podemos olvidar enfocar la capacidad de los pequeños agricultores al nivel local para manejar cada paso en la cadena de valor.

En segundo lugar, diría que para mitigar los cambios climáticos en las zonas cafetaleras es esencial que se invierta seriamente en estudios de Gestión Integrada de la Fertilidad del Suelo, y mejor gestión de agua a través del mejoramiento en el manejo del suelo.

Y finalmente, no nos olvidemos: ¡diversifiquemos nuestros cafetales! A veces la mejor manera de garantizar la viabilidad de nuestros pequeños caficultores es garantizar que puedan contar con múltiples ingresos.

 

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